Voy a dejar el comienzo de un cuento de Barcos de Papel de Alvaro Yunque. La verdad es conmovedor.
El Pato Ciego
Los niños saben crear todo de la nada... (Goethe)
Josefina era una desmedrada indiecilla de once años. Fea, su fealdad no inspira lastima. Su debilidad no le atrae compasiones. Sus ojos gachos y turbios, la madeja de sus cabellos enmarañados y el amarillento color de piel, la hacen repulsiva. Su hurañez concluye para alejarla de todos, y se le allegan sólo para golpearla. Tímida, no protesta, llora en silencio; su llanto no escandaliza, y la pobre ni esa postrer arma posee. Cuando la zurran, se esconde para llorar como si a quien le pegó quisiese ahorrarle el espectáculo de sus lágrimas. Trabaja de sirvienta; la señora la golpea, el señor le grita, la cocinera la estruja. Mansamente, Josefina soporta todo de aquellos tres seres agrios y viejos que no comprenden su tímida dulzura ni su niñez amedentrada.
Mas la indiecilla tenia un amigo. Era un pato a quien el señor le sacara los ojos, porque pensaba convertirlo en paté de foei gras. Josefina amaba al pato ciego, un pato gordo que no se podía mover , casi, y a quien hubo de sacar del gallinero para que no lo mataran a picotasos las demás aves. La chica vio en aquel pato, indefenso como ella, un camarada: los unía la desventura propia y la injusticia ajena. [...]
Exitos!



3 comentarios:
Triste verdaderamente, pero ellos dos, saben disfrutan de una amistad sincera y limpia.
Qué triste, pero se tienen el uno al otro y no estar solo en el mundo, saber que hay alguien ahí para sostenerte es lo que da fuerzas para continuar.
Besos!
Qué es de la vida de ailuu?
besos:)
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